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''Agradezco al universo  por coger todo lo que ha cogido y por darme todo lo que me ha dado''  - Rupi Kaur
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Intensidad

Me dices, que no me tome la vida  tan a pecho. Como si se pudiera tomar de otra manera, como si esto de vivir fuera cosa del montón.  Lo siento, pero no sé quedarme a medio hacer, no sé mirar a un abismo sin saltar en él. Lo siento, pero vivo en extremos, no sé de lugares céntricos. Aunque eso signifique, dolerme todo, vivirlo todo, sonreírle a todo, morir con todo.  - Luis Darío Pérez Hernández

Letras

Siento mi ausencia.  Habéis estado enredadas en mi lengua durante demasiado tiempo,  tanto que al tragar os notaba arañar los dedos, ellos son mis cuerdas vocales. Os debo confesar que sin vosotras, el oxígeno olía a tinta, en cada esquina os trataba de recuperar pero nunca os convertisteis en poema. Vuestro susurro,  nunca llegó a grito. Hoy me habéis mordido la lengua y pedido que llueva aquí. Que termine de derramar  la saliva que me sobra. Que clave mi bandera en el punto más alto de vuestro costado, y  me quede arraigado ahí. Rastrero de mi, utilizaros como salvavidas, cuchillo  y manta.  Perdonadme por gastaros en cuerpos que no merecían la herida,  la cicatriz, ni la vida. He abierto una botella  puesto mantel, cuchillo  y tenedor. Os prometo que hoy cenaremos juntos. - Luis Darío Pérez Hernández

Tragicomedia

Hay batallas que no se ganan, que ni siquiera empiezan,. Hay batallas que hablan de ti, perdidas desde hace tiempo. Hay sueños, que reclaman tus gemidos en mi poesía, que no entienden de realidades, porque si lo hicieran, tú ya no estarías. Hay crujidos en el barro que te reconocen a cada paso. Existen muertes en madrugada que recuerdan el día a las dos de la mañana, en la que decidiste asesinar el corazón, mandarlo lejos de ti, el único órgano que en cada actuación le dedicaba sus latidos a alguien que estaba dedicando caricias disfrazadas de amistad, a otra representación. Y no es miedo ni cobardía, ni dolor, ni traición, lo que un día me decidió romper. Fue la propuesta de una promesa la que me mantiene en pie sobre un avión que turbulencias podría vender. Hay asientos de trenes que el verbo olvido no conocen, y parques que nunca volverán a tener el mismo nombre. Pero en su tragicomedia he aprendido a vivir sin tenazas para apa...

Morder la correa.

Si alguna vez te preguntan por mi, diles que fui con mis restos a otra parte, que huí de tu guion prefabricado, de tu jerarquía. Diles, que agotaste tanto un cuerpo a prueba de balas, que murió a quema ropa que te reíste de las ganas, que ni tan siquiera leíste la carta de despedida y decidí cambiar de baile. Diles, que el perro que educaste mordió la correa y le salieron alas, huyó en un vagón de tren camino a casa. Se alejó de la prohibición que imponías a cada paso, de tus quiero y no puedo, de tus delitos no confesados. - Luis Darío Pérez Hernández 

Él es J

''Nunca hubiera imaginado que algo así pudiera pasarme. Morir a causa de unas manos y resucitar en otras, encontrar estabilidad después de toda una vida en la cuerda floja. Acudir a la llamada de emergencia donde casi por error desaparezco. Vivir dentro de un latido enganchado a su sístole y diástole. Ayer le ví llorando y casi me ahogo ante su sal. Pude ver en sus ojeras un campo de batalla donde nadie podía salir airoso. Él o yo. Heridos hasta el punto de abrirnos las costillas bajo sábanas, sangrarnos hasta que las venas ya no tuvieran nada con lo que funcionar. Él es J, le llamaré así. Tiene entre las piernas el aeropuerto de todos los aviones que he montado. En él, puedes hundirte hasta decir basta, y aunque encontrarás anhelo en su pecho, te lo abrirá para que puedas pasar. J tiene guerras en cada una de sus cicatrices y las saca a pasear para que tomen aire. Baila con ellas cuando está conmigo, pero las esconde si se da cuenta que las percibo. Tiene todo que perder ...

Espada, pared y vida.

''De nuevo entre la espada, la pared,  y la vida.  Una vez más acurrucado en la casilla de salida.  Después de conocer la bienvenida, el sueño el adiós, la construcción de una fuerza, y su destrucción.  Cuando ya has respirado ceniza y mordido el polvo,  cuando ni tan siquiera las armaduras siguen en pie, y te has quedado en carne viva.  Cuando el daño se ha convertido en protagonista de lo que una vez creíste amor.  El momento en que el miedo se apodera de las paredes de una casa, que alguna vez soñaste llamar hogar,  es el instante donde todo el peso del mundo, de los besos, los sueños, las palabras, la poesía, y del puto cosmos, se te cae en los hombros.  He sido la guinda que le sobraba al pastel, el último postre  que debes comer cuando de lo único que tienes ganas es de vomitar sobre él.  Después del desastre,  solo queda la rendición, el cambio de cami...

Órbita en tus pestañas

''Somos poesía cuando se trata de pulir nuestros males. En el momento en que escarbamos tierra, como animales en celo, y lo único que podemos ver es cielo que pone límites a unas alas con las que nos cuesta cargar. Somos vívidos recuerdos en la mente de cualquier poeta enganchado al dolor para poder escribir. O quizá no, a lo mejor somos olvido de una mente cargada por la culpa que aulla solitaria en un arcén de autopista que ya nadie transita. Quién sabe si en este momento alguien guarda culpa de heridas que causó avalancha en ventrículos ajenos y que desangró el cautiverio de tren de vapor sin empuje. Amando vientos en contra por la inercia de guardar agujetas en el alma. Agua con sal no las cura, igual que revólver sin balas no mata y pájaro sin pico no caza. He transformado pensamiento en verso, para poder hablar de ti sin desvelar tu procedencia. Y es que me has dado motivos para romper el barrote de mi jaula, esquivar el dragón que amontonaba mis ganas de comer mun...