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Órbita en tus pestañas

''Somos poesía cuando se trata de pulir nuestros males. En el momento en que escarbamos tierra, como animales en celo, y lo único que podemos ver es cielo que pone límites a unas alas con las que nos cuesta cargar. Somos vívidos recuerdos en la mente de cualquier poeta enganchado al dolor para poder escribir. O quizá no, a lo mejor somos olvido de una mente cargada por la culpa que aulla solitaria en un arcén de autopista que ya nadie transita. Quién sabe si en este momento alguien guarda culpa de heridas que causó avalancha en ventrículos ajenos y que desangró el cautiverio de tren de vapor sin empuje. Amando vientos en contra por la inercia de guardar agujetas en el alma. Agua con sal no las cura, igual que revólver sin balas no mata y pájaro sin pico no caza. He transformado pensamiento en verso, para poder hablar de ti sin desvelar tu procedencia. Y es que me has dado motivos para romper el barrote de mi jaula, esquivar el dragón que amontonaba mis ganas de comer mundo y salir a buscarte. Has vuelto a por mí, sin candelabro en la oscuridad, sin saber dónde vas, con cuidado al pisar por si comentemos algún error. Tu has vuelto a por mí y yo he vuelto a por ti. Porque has dado razones de escritura a un poeta que sólo conocía rotura. He cogido al toro por los cuernos y he acabado con ellos en las manos, Y es que por las pecas de tu espalda rompería mil cornamentas más daría color a un cuadro apagado de da Vinci, y convertiría al asesino en víctima, cobraría sentencia de muerte. Que por esa mirada nerviosa cabría esperar dejar de respirar sin miedo a muerte preliminar. Me he zambullido en un océano y he espantado tiburón, que presa me creía, y presa se fue. Estoy acumulando ganas y nervios, sed de ti y hambre de tus manos acoplo de sensación de arranque a un tren de carga y lo llevo lejos donde no haya sensación de amarre, donde pueda hundirme en tus huellas dactilares, en la creencia de tú para mí y yo para ti. El cielo de las horas en cuarto, de las medias horas, el hielo del frío, que se convierte en excusa si te encuentras cerca. Creo secreto lo que grito a voces, en mis ojos que los odio por chivarse, y a este poema que es todo una declaración de intenciones. Porque sería eufemismo llamar verso a lo que es confesión, llamar pétalo a lo que es bala, abrazo a lo que es libertad. No sé si te gusta el arte, pero debes contemplarlo cada vez que te peinas delante de tu reflejo. No sé si eres más de pop o de rock, no sé cómo bailas tu canción favorita y te desnudas en la ducha para sentir el vapor de tu cuello. Y es que eres canción cada vez que entonas una conversación, eres baile cada vez que mueves tu pecho al reírte. Satélite soy yo buscando órbita cercana a tus pupilas, vida en tus pestañas. Creo que debería dejar de desvelarme ya, se ha echo tarde y no quiero que ojeras desvelen que antes de dormir, te pienso al escribir.''


- Luis Darío Pérez Hernández

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