Ir al contenido principal

Él es J

''Nunca hubiera imaginado que algo así pudiera pasarme. Morir a causa de unas manos y resucitar en otras, encontrar estabilidad después de toda una vida en la cuerda floja. Acudir a la llamada de emergencia donde casi por error desaparezco. Vivir dentro de un latido enganchado a su sístole y diástole. Ayer le ví llorando y casi me ahogo ante su sal. Pude ver en sus ojeras un campo de batalla donde nadie podía salir airoso. Él o yo. Heridos hasta el punto de abrirnos las costillas bajo sábanas, sangrarnos hasta que las venas ya no tuvieran nada con lo que funcionar. Él es J, le llamaré así. Tiene entre las piernas el aeropuerto de todos los aviones que he montado. En él, puedes hundirte hasta decir basta, y aunque encontrarás anhelo en su pecho, te lo abrirá para que puedas pasar. J tiene guerras en cada una de sus cicatrices y las saca a pasear para que tomen aire. Baila con ellas cuando está conmigo, pero las esconde si se da cuenta que las percibo. Tiene todo que perder y aún así juega. Me hace volverme loco cada vez que echa el freno en esta carretera de curvas que me obligó a conducir. Él hace que a todo este insípido desierto le crezcan margaritas, que ahora sí me importe estar a contrarreloj. ¿Qué pasará cuando llegue a cero? ¿Cómo despedir una sonrisa que promete ser salvavidas en todos tus naufragios? ¿Cómo romper algo que te ha construído así? J No puede acariciarme de otra manera que no sea con sal. Me ha confirmado que tras un abismo, hay otro, y que tenemos que estar dispuestos a la caída libre. En este mundo no hay paracaídas, pero juro que yo intenté construirnos uno. Nunca quise llegar a tierra, acabar nuestro vuelo contra la almohada. Odio tener que huir de los muelles de su cama porque en ella descubrí que es la libertad, cómo llamo al diablo cuando no me oye. Como soy cuando sólo él puede mirar. Y ahora debo decirle adiós, aunque haya amado cada mísero segundo en el que me abría las heridas, cuando podíamos disfrazar la caída de vuelo y llamar coraje al miedo. Nunca hubiera imaginado que algo así pudiera pasarme. Decir adiós, aun queriendo estar toda una vida en sus pupilas.''

- Luis Darío Pérez Hernández

Comentarios